PANDEMIA Y CULTURA

Vol. 6 / julio-diciembre 2021
COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO. Autora: María Victoria Utrera

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Daniel-Henri Pageaux (coord.), Pandemia y Cultura, Metodologías Humanísticas en la Era Digital, 4. Madrid, Instituto Juan Andrés, 2021 (ISBN: 978-84-120587-9-6).

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El gran fenómeno de la pandemia ha dado lugar a múltiples reacciones, en la mayoría de los casos de significación inmediata, ya propiamente virológicas, socioeconómicas o políticas. Pero también ha dado lugar a reflexiones y reconstrucciones de cariz propiamente intelectual y cultural. Naturalmente, no era fácil, dadas las circunstancias, aprovechar serenamente el imprevisto confinamiento para disponerse a pensar y hacer memoria crítica de nuestra cultura. Pero justo este último es el caso importante, desarrollado con eficacia y prontitud, que aquí nos trae: el monográfico número cuatro de la serie Metodologías Humanísticas en la Era Digital, que ha publicado a comienzos de año el volumen Pandemia y Cultura (Madrid, 2021), coordinado por el profesor Daniel-Henri Pageaux, el conocido comparatista de La Sorbona.

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Pandemia y cultura, que reúne aportaciones de conocidos especialistas, se fundamenta no en la homogeneidad monográfica sino en la diversidad tanto metodológica como temática de su objeto, y a este fin despliega un considerable tejido de relaciones interdisciplinares entre filología, medicina, historia cultural, historia de las ideas, filosofía moral, literatura o ecología. Pero en primer lugar hay que precisar que el volumen se organiza en dos partes, una primera de ensayos e investigaciones originales, y una segunda (más algún complemento que señalaremos) dedicada a una selectiva y concienzuda reconstrucción histórica de la pandemia en tanto testimonio relevante conservado, es decir como “antología” de textos sobre la materia desde la Antigüedad hasta nuestro tiempo. Si la primera parte ofrece una pluralidad encomiable, la segunda presenta una reconstrucción riquísima y sorprendente. Examinaremos, aun brevemente, los estudios de la primera parte, pues los textos de la segunda hablan por sí mismos en virtud de los autores seleccionados.

Como dice el propio Pageaux en el prefacio, quien afirma haber contado con toda la logística que le ha facilitado el Instituto Juan Andrés y su dirección, el monográfico es resultado del cruce de diversas fuentes de investigación mediante las cuales se ha logrado “trazar un volumen de originalidad innegable”, un monográfico de fuerte impronta intelectual que favorece y activa la reflexión sobre la epidemia como fenómeno histórico, literario y cultural bien fundamentado (p. 10). Los artículos, por así decir, más literarios que científicos son buen ejemplo de representación de la enfermedad y suponen un claro diálogo entre literatura y ciencias humanas, si bien permiten observar a un tiempo las implicaciones socio-culturales y ético-filosóficas de la enfermedad.

El artículo que abre el volumen, “Lecturas para nuestro tiempo: la epidemia como tema literario”, del profesor Pageaux, aborda el tema epidémico desde sus orígenes bíblicos hasta autores contemporáneos como Gabriel García Márquez para incidir en los aspectos nucleares y sus variantes históricas de la enfermedad desde un punto de vista no solamente literario sino cultural, teniendo en cuenta fundamentalmente textos narrativos, sean o no ficticios. Es un trabajo tematológico de carácter general en el que los textos estudiados sirven para establecer una teoría de la epidemia de indudable interés, entre otras cosas por estar formado mediante un amplio arco de obras canónicas. Para el autor, el texto epidémico conformaría un espacio literario en que se mezclan, en continua tensión, la vida cotidiana y la excepcionalidad de la epidemia.

En “Sobre la epidemia en la antigüedad: la peste antonina y la plaga de Justiniano”, Francisco Javier Bran se ocupa de estas dos grandes epidemias teniendo en cuenta de forma comparatista factores legales y factores de ordenación social. Se repasan los testimonios sobre la peste, las ideas de la época acerca de la enfermedad y su propagación, las medidas de prevención o la atención sanitaria, entre otros aspectos. Para ello, acude Bran a autores clásicos y posclásicos, considerando las relaciones con el momento actual. Según revela el estudio, las medidas de prevención son con frecuencia coincidentes, por ejemplo en lo relativo a limpieza y salubridad. Así, en el código de leyes romano era esencial el cuidado de las aguas, mientras que el actual distanciamiento social no se exigía.

En “La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna (1803-1810). Modelo para el freno del avance de las pandemias”, Susana María Ramírez se detiene en la maquinaria sanitaria para la vacunación de acuerdo a los principios ilustrados durante el reinado de Carlos IV. El objetivo de esta Real Expedición de Francisco Xavier Balmis era la propagación y perpetuación de la vacuna contra la viruela en los territorios hispanos de Ultramar, tarea en la que tuvieron especial relevancia las llamadas Juntas de Vacuna. Para ello, se necesitaba una buena planificación médica, además de respaldo legislativo, dotación económica y una campaña propagandística y educativa en favor de la vacunación. La Real Expedición, que puso las bases para otras campañas posteriores de vacunación, fue reconocida por sus contemporáneos. De hecho, Andrés Bello y Manuel José Quintana se recordará le dedicaron respectivamente las odas “A la vacuna” y “A la expedición española”.

En el contexto general de las narraciones pandémicas, María Victoria Utrera estudia la novela de Mary Shelley El último hombre para centrarse en la peste como metáfora individual y colectiva del destino del hombre como ser para la muerte. En la novela se recurre a ciertos procedimientos frecuentes en otras narraciones de tema pandémico, como el uso de la primera persona, de carácter testimonial y muchas veces pseudoficticio, o el recurso al marco narrativo. El estudio aborda tópicos habituales de estos relatos, como el origen externo de la enfermedad, la dimensión moral que adquiere, las descripciones de la muerte, etc. Estas constantes narrativas se adaptan a la visión personal de Mary Shelley y entroncan con cuestiones características de su obra, como la soledad radical del hombre y la estética de lo sublime monstruoso.

“El cólera en Filipinas y el Hospital Español de Santiago”, de Isaac Donoso, trata sobre una de las primeras y más importantes pandemias: el cólera mórbido asiático del siglo XIX, con sucesivos brotes. Para la erradicación de esta pandemia de cólera se necesitó, como en la actualidad, una firme coordinación mundial. La medicina española en Filipinas tuvo un importante papel, con repercusión directa en la ciencia española, con tratados como el Fernando Casas, Pedro Robledo y González o Francisco Capelo. En 1885 Jaime Ferrán logró inocular la primera inmunización contra el cólera. Los conflictos militares, sin embargo, provocaron una mayor expansión de la enfermedad, con consecuencias sociales y económicas para Filipinas. El Hospital Español de Santiago, creado en 1902, fue un órgano pionero en la atención de enfermedades infecciosas y, en concreto, en la lucha contra el cólera. Su ampliación en 1930 permitió introducir en Filipinas los principales avances en tecnología hospitalaria y sanitaria.

Carlos Sánchez Lozano, que se ocupa de “El paradigma de la tuberculosis y la génesis de los primeros sanatorios”, plantea como eje la representación literaria de la enfermedad a través de cinco categorías decisivas: filosófica, personal, convencional, facultativa y retórica, de las que las cuatro primeras tendrían un carácter sustantivo y la última sería formal. Tras revisar los orígenes de las enfermedades infecciosas, el autor se centra en la tuberculosis, abordando tanto su definición y síntomas como la relación con la industrialización y los procedimientos terapéuticos. Las curas climáticas dieron lugar a los primeros sanatorios para tuberculosos y, en 1859, Hermann Brehmer funda el primer sanatorio para combatir la enfermedad en Görbersdorf, seguido de otros que se crearían en Alemania al igual que en España.

En “La epidemia en la lírica hispánica del siglo XX”, Juan Frau recorre las variadas formas en que los poetas hispánicos del siglo XX han tratado el tema epidémico y pandémico. A este respecto, destacan especialmente algunas enfermedades infecciosas que se vinculan a determinados movimientos literarios. Así, se analiza, por ejemplo, la percepción de la sífilis o la tuberculosis en poemas modernistas y del arte de la bohemia, o se aborda la enfermedad del SIDA en la poesía de los últimos años del siglo XX. Es especialmente interesante el valor simbólico que adquieren estas enfermedades, a veces en un sentido personal, de testimonio biográfico, autobiográfico o historicista, y otras con un significado socio-político, como en la poesía comprometida de Ernesto Cardenal o Roque Dalton. Las páginas dedicadas a León Felipe son especialmente interesantes respecto de este uso simbólico y artístico del tema de la enfermedad.

José Valero propone en “Ecología, enfermedades de la tierra” el concepto de Gaia del químico James Lovelock, por el que la Tierra se considera un ente vivo, un conjunto de seres (rocas, océanos, atmósfera) que modifica su composición interna para sobrevivir. La Tierra, vista como un superorganismo, puede encontrar la manera de curarse de los problemas que la acucian y combatir, así, a su peor enemigo: el ser humano. Este se convierte muchas veces en un virus contra ella. Con un planteamiento ecologista, se analizan en este trabajo algunas narraciones de ciencia ficción, fílmicas y literarias, en las que se representa la Tierra como organismo vivo en rebelión contra el ser humano y su dañino modo de vida, vengándose de él cuando es necesario.

A partir de una seria revisión de la bibliografía especializada en lengua alemana, María Rosario Martí Marco trata de la Virología y la Epidemiología en el trabajo titulado “Virología, epidemias e inmunidad: Historiografía y actualidad en Alemania”. Partiendo del nacimiento de la Virología y de la Epidemiología, define los conceptos fundamentales y la evolución de estas disciplinas, con un extraordinario desarrollo en los últimos años del siglo XX gracias a la labor de instituciones científicas alemanas como el Instituto Robert Koch o el Paul Ehrlich, actualmente en primera línea en la lucha contra la pandemia del Coronavirus. Se presentan, además, las políticas generales de contención del Covid-19 en Alemania, con atención específica al problema de la gestión del miedo en las sociedades que sufren la amenaza del contagio infeccioso.

Para José Joaquín Martínez Egido, la lengua de la epidemiología sería, desde un punto de vista lingüístico y pragmático, una subclase tanto de la lengua de especialidad de la medicina como de la biología. El estudio “La lengua de la epidemiología: el léxico de la covid-19” se centra, como el título indica, en uno de sus componentes fundamentales: el léxico. En el caso particular de la COVID-19, dado el alcance público de la enfermedad y su gran repercusión social, el léxico de la enfermedad penetra naturalmente en esferas no estrictamente médicas y se desarrolla en discursos políticos, económicos y populares de toda la ciudadanía. El estudio del léxico (virus, antígeno, PCR, EPI, curva, meseta, etc.) parte de un planteamiento expansivo y recorre varios tipos de discursos y esferas sociales. Del análisis se concluye que la lengua de especialidad describe un continuum de uso que trasciende el ámbito médico, por lo que puede hablarse de una permeabilidad léxica desde el campo científico al popular y viceversa.

La segunda parte del monográfico Pandemia y cultura está dedicado, como dijimos, a la selección, presentación y edición de textos importantes sobre la materia a lo largo de nuestra cultura milenaria. A este propósito, y desde luego con resultados sorprendentes en su conjunto, se presentan textos de los clásicos Tucídides, Ovidio y Lucrecio, en edición de Francisco Javier Bran; de los universalistas Juan Andrés y Lorenzo Hervás, de criterio histórico-médico el primero y antropológico el segundo, en edición de Pedro Aullón de Haro; de los dispares autores rusos Alexander Herzen, Fiódor Tiútchev, Fiódor Dostoievski, Yákov Polonski, Antón Chéjov, Nikolái Fiódorov, Nikolái Berdiáev y Vladímir Mayakovski, en edición de Natalia Timoshenko; de un relato breve de Edgar Allan Poe, en edición de Sara Prieto; una selección de varias y preciosas obras de Benito Pérez Galdós, en edición de Davide Monbelli; un poema tagalo de Virgilio Almario, en edición de Carlos Sánchez Lozano, y unos fragmentos de alegoría simbólico-política de una novela-saga del escritor hispano-filipino Guillermo Gómez Rivera, en edición de Isaac Donoso. De este modo se reconstruye un mosaico cultural e histórico un tanto insospechado con mayor insistencia en lo revelador importante que en lo clásicamente más conocido, como es el caso del viejo Tucídides y del moderno Allan Poe, que en cualquier caso debían estar presentas, pero casi únicos propiamente estándares en la materia pandémica antigua y moderna.

En fin, el volumen se complementa mediante un artículo-entrevista, pues sigue un cuestionario, con Emilio Martínez Navarro, Catedrático de Filosofía Moral y Política, donde se trata de las relaciones entre las enfermedades infeccionas y su dimensión ética y social, del problema de la libertad y los derechos humanos, de cuestiones de organización estatal, de la confrontación entre ecología y economía, la globalización y la movilidad o la ética de las instituciones educativas y su papel en la formación integral de los ciudadanos.


CITA BIBLIOGRÁFICA: M.V. Utrera, “Pandemia y Cultura”, Recensión, vol. 6, Madrid, Recensión, 2021 [Enlace: https://revistarecension.com/2021/08/30/pandemia-y-cultura/ ]