MIGUEL HERRERO: IDEAS DE LOS ESPAÑOLES E HISTORIA DE LA CULTURA

Vol. 6 / julio 2021
RESEÑA. Autor: Pedro Aullón de Haro

Miguel Herrero García, Ideas de los españoles del siglo XVII, Madrid, Centro de Estudios Europa Hispánica, 2020, 551 págs. (ISBN: 978-84-15245-87-2).

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5_Cubierta HerreroEs un caso muy especial el de la obra crítica e historiográfica de Miguel Herrero y se podría comenzar a hablar de ella desde diferentes ángulos interesantes, todos los cuales sin embargo pueden conducir a cierto error o perspectiva sesgada vistos unilateralmente, por separado. Yo empezaré y tomaré como centro explicativo el libro del encabezamiento, el que en principio aquí nos trae: una tercera edición de Ideas de los españoles del siglo XVII, y además, a estas alturas, el único título hoy reconocido de este autor, sin embargo de mucho más fondo de lo que en principio pudiera parecer, como intentaré explicar.

El asunto de las ‘ideas’, su historia y su teoría, su ámbito disciplinar es de suma importancia para el curso del pensamiento y la cultura modernos. Este asunto tiene sus aristas y afiladas, así en el especialísimo caso español, que siendo decisivo para la materia ha padecido de la pusilanimidad intelectual de unos y de la insidia ideologizada de otros. No en vano, entre otras cosas, se encuentra Menéndez Pelayo por medio y subsiguientemente algún vergonzoso episodio que es muestra de la degradada deriva reciente de la vida política española. En 2014 me propuse dar cuenta del problema en toda su magnitud, pues precisamente el autor (inmarcesible pese al esfuerzo de tantos) de la Historia de las Ideas Estéticas es quien culminó en 1883 la creación de ese importante género de ‘Historia de las Ideas’, en vertiente de ‘ideas estéticas’, adelantándose a la otra opción posible en esa carrera, la de ‘ideas políticas’. Ahora bien, veremos que es preciso examinar y matizar el uso del concepto por Miguel Herrero y el rico contexto en el cual se inserta. Porque Herrero hizo cristalizar muy avanzadamente un espacio de investigación extenso e innovador, independientemente de que en un primer momento hubiese podido estar de algún modo y muy sanamente influido por el ejemplo de Pelayo. Esa nuestra aportación referida de 2014 es fácilmente accesible para el posible lector interesado, pues se encuentra reeditada en versión digital unos años después, en Biblioteca humanismoeuropa.org.

Próximamente espero volver sobre la cuestión puramente teórica o epistemológica a fin de concluir en forma de libro lo ahí avanzado. Sin embargo, lo que me interesa en esta ocasión es otra cosa: subrayar el relieve, aún no reconocido, pienso, de la obra de Miguel Herrero. Y para ello conviene aducir el contexto propio del cual surge este “ideas de los españoles del XVII” y lo que viene a significar en el devenir intelectual del autor, del que fue principal punto de partida, pues ello va a contribuir a hacer evidente el relieve del proyecto general de Miguel Herrero, que no fue un estudioso de ocasión sino, cosa fácilmente comprobable si se consulta su bibliografía, un autor de concepto muy bien formado.

El libro singular y pionero de Miguel Herrero sobre “ideas de los españoles” ha sido, en un aspecto, obra afortunada, la única afortunada, pues ha escalado un siglo llegando a su actual tercera edición en 2020 (1ª 1927, 2ª 1966), ya desaparecido el autor hace sesenta años. Pese a ello, no ha sido obra bien atendida, o al menos dentro del cuadro histórico-crítico que le corresponde.  Dicho lo cual he de confesar que, quien esto suscribe, en un par de ocasiones pudiera haber llamado a referencia la obra, pero se me debió deslizar entre los pliegues de la memoria, quizás porque nunca tuve un ejemplar propio y a mano, pero ahora, a la tercera salida va la vencida, y ya con un ejemplar en mi poder de la magnífica tercera edición publicada, me he propuesto dejar constancia del asunto según yo lo interpreto, hacer algunas consideraciones disciplinares que entiendo necesarias al caso y, por último, dar razón de la concepción general de la obra de Herrero, del conjunto de su producción, o de lo fundamental de ella.

El término ‘ideas’ requiere ser bien leído y contemplado dentro del conjunto de la producción del autor por cuanto revela ser parte de un proyecto cuyo objeto es la cultura del siglo XVII español en general, es decir la cultura culminante de nuestra época áurea. Herrero, que había iniciado su dedicación intelectual y académica mediante un estudio entonces novedoso acerca de la pedagogía de las lenguas maternas (eso que hoy llaman lingüística aplicada), inmediatamente comienza con “ideas de los españoles” una serie ininterrumpida de monografías y artículos científicos que durante más de tres décadas dieron razón extensa de la cultura española del XVII.

Es de notar que la bibliografía de Herrero asume, por una parte, (a) los varios pivotes literarios como figuras más que sobresalientes de la época tomada por objeto (son los trabajos dedicados a Calderón, Cervantes, San Juan de la Cruz, Santa Teresa…); mientras, por otra parte, despliega (b) sus estudios sobre “la vida”, y uso este término porque incluso el mismo Herrero se sirvió de él como título y especificado en todos sus términos precisos (“la vida española del siglo XVII”). Se trata en este segundo aspecto de sus estudios sobre la oratoria sagrada, tan importante entonces como después descuidada, el teatro, la vida religiosa con sus celebraciones fundamentales (navidad, semana santa…), las costumbres y usos, la vida material (vestimenta, bebida…, etc.), la ciudad de Madrid como escenario de la corte…. Pero es más, los trabajos de la serie (a) se vinculan a los de la subsiguiente, para lo que significativamente basta tener en cuenta que el Cervantes de Herrero es una biografía.

En realidad, visto así, y si se examina la serie de títulos principales de la producción de Miguel Herrero ya se comienza a vislumbrar cuál sea el sentido del conjunto de esta obra durante varias décadas prolongada. El extenso proyecto del Historicismo condujo en el último cuarto del siglo XIX a la creación o culminación de dos grandes ramas especialmente evolucionadas y fructíferas que mantienen actualmente su vitalidad: la Historia de la Cultura y la Historia de las Ideas. La primera de rango aglutinador, general e interdisciplinar; la segunda de rango supradisciplinar y comparatista. Ambas, y sus contiguos, son fundamento contextual y ejemplo para la formación de una Historia de la cultura de amplio horizonte e integrada, a lo cual todo parece indicar aspiraba Herrero.

No creo que Herrero conociese la formulación por Dilthey de las “categorías de la vida”, cosa que cronológicamente hubiese sido posible. No sé si conociera los textos doctrinales de Huizinga, los más interesantes del siglo XX desde el punto de vista de la historiografía cultural y su relación con la de las ideas, aunque sí las monografías del holandés, tan difundidas en España gracias a Ortega. Lo que sin duda conoció Herrero fue el libro célebre de Burckhardt sobre la cultura del Renacimiento en Italia. Yo pienso que gran parte de la evolución de los Annales, es decir no de Bloch y Febvre sino de las consecuciones posteriores y muy celebradas sobre la vida privada, la historia de la lectura, etc., no son más que una reinterpretación del libro de Burckhardt, que abandona, o casi, la historia política para crear el mosaico de una historia de la cultura en ese cosmos de la Italia renacentista. Bien, pues la operación de Herrero es semejante a la de la mencionada evolución de los Annales pero efectuada por una sola persona y tomando como objeto un núcleo análogo al que adoptara Burckhardt ampliándolo y, por así decir, poniéndolo técnicamente al día y con mayores medios.

Si se examina el contenido de Ideas de los españoles, cuyas “ideas” refieren un autoconcepto de España respecto, grosso modo, los habitantes de las diferentes regiones del país y, por otro lado, respecto de las diversas nacionalidades europeas, se advierte que se trata no fundamentalmente de una obra de esa historiografía especial que llamamos Historia de las Ideas, sino en todo caso de una comparatística más relativa a mentalidades en amplio sentido y usos o incluso, meramente, clichés y estereotipos que no a un ámbito propio de historia del pensamiento o de algún concepto téorico o disciplinar. Es decir, se trata más bien de aquello que se denomina en amplio sentido ‘historia de las mentalidades’ y, con más precisión, sobre todo ’imagología’, que es una suerte de subdisciplina de la Literatura Comparada, la cual incluso uno de sus principales ideadores, Pageaux, la considera centro de este campo metodológico. En realidad, con Ideas de los españoles Herrero está adentrándose a través del concepto más temerario e imprescindible en la España conceptista y barroca, en la España del XVII, en sus mentalidades. Y en lo que sigue, Herrero trabaja en los diferentes aspectos que posteriormente han sido difundidos como resultado de los Annales, de la ‘historia material’ e incluso como cierta aproximación a los fructíferos criterios de Peter Burke.

Miguel Herrero

Es de esperar, pues, que el estudio debido del conjunto de la obra de Herrero, permita poner en claro el alcance de la misma, la dimensión de sus aspectos particulares y de la suma del conjunto. O quizás incluso el ensartado de sus piezas, que pienso se revelaría como HISTORIA DE LA CULTURA DEL SIGLO XVII EN ESPAÑA.


CITA BIBLIOGRÁFICA: P. Aullón de Haro, “Miguel Herrero: Ideas de los españoles e Historia de la Cultura”, Recensión, vol. 6, Madrid, Recensión, 2021 [Enlace: https://revistarecension.com/2021/08/30/miguel-herrero-ideas-de-los-espanoles-e-historia-de-la-cultura/ ]