LA DIFÍCIL CONSTRUCCIÓN DEL MANUAL HUMBOLDTIANO

COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO. Autora: María Rosario Martí Marco
Vol. 2 / julio 2019

.

Recientemente se ha publicado en Stuttgart una obra de gran proyección sobre Alexander von Humboldt, una obra de envergadura que aspira a constituir una suerte de gran tratado manual elaborado mediante el ensamblaje de textos de muchos autores. Pudiera decirse que desde hace décadas existe la ambición no llevada a término de alcanzar lo que podríamos llamar “el manual humboldtiano“, relativo a la gran aventura científica e intelectual de Alexander, “manual“ capaz de asumir y dar cuenta de las dimensiones extraordinarias de esa aventura. Es la justa aspiración a “un libro Humboldt“, al gran manual humboldtiano. Esto es lo que viene a proponer la compilación editada en 2018 por Ottmar Ette con el título de Alexander von Humboldt Handbuch. Leben, Werk, Wirkung. El libro ha sido muy bien publicado por la casa J.B. Metzler y además despliega 52 ilustraciones. El manual editado por el profesor Ette contiene numerosas contribuciones de especialistas, principalmente alemanes, dedicadas al estudio de la figura, la obra y la huella que imprimió Alexander von Humboldt en la sociedad alemana de la primera mitad del siglo XIX. También presenta algunos problemas, que veremos.

Alexander H

…..El género del manual, de gran responsabilidad en virtud de la función a que se destina, tiene el cometido de hacer accesible el conjunto de una materia o introducir a principiantes y, a ser posible, ofrecer una imagen fidedigna, actualizada y completa de la misma dentro de un régimen un tanto sinóptico por no abiertamente especializado. En este manual intervienen muchos autores de diferente perfil y, por ello, al menos en principio, de carácter complementario y capaces de ofrecer asimismo un conjunto interdisciplinar bien trazado. Se trata de profesores de prestigio como Knobloch, Trabant, Bernecker y Zeuske, investigadores consumados, junto a otros más jóvenes o de dedicación reciente a los estudios humboldtianos. El manual se acompaña de un anexo que contiene apéndice cronológico dedicado a la biografía de Alexander von Humboldt, un registro de personajes, un índice onomástico y el conjunto de la bibliografía citada. No es un manual, por así decir, completo ni cerrado, por cuanto la herencia de Alexander es muy amplia y difícil de abordar en sus múltiples facetas y conexiones, pero aspira a ser exhaustivo y en muchos de sus aspectos la información que contiene es relevante y tiene la peculiaridad de ofrecer una exposición considerablemente densa. Pero a este propósito la imagen que presenta este manual es la adecuada y propia de un estilo expositivo didáctico al tiempo que académico.

…..La obra, que se divide en varias partes y abre con la presentación de Alexander y su biografía, contiene cinco grandes secciones. La primera sección está dedicada a la valoración de cada una de las publicaciones del autor y al  material epistolar hasta ahora estudiado. La segunda sección se refiere a las ciencias que Humboldt cultivó, como la botánica, la biología y las ciencias naturales en general, lo que hoy suele considerarse objeto de la historia de la ciencia. En la tercera sección convergen algunos de los campos que el autor desplegó en su faceta de político y diplomático, así como de artista y dibujante de fina sensibilidad y su intervención en favor de la democratización de la ciencia, especialmente en lo que se refiere al público femenino. Otra sección atiende a algunos personajes con quienes Alexander estuvo vinculado o de quienes fue deudor: su hermano Wilhelm, Goethe, el geógrafo Ritter, Darwin… Es probable que en esta sección conviniera haber incluido ciertos científicos hispánicos o hispanoamericanos,  eminentemente Celestino Mutis, pero también cronistas, historiadores y eruditos del mundo americano, y no solo científicos y literatos franceses. En este sentido, es preciso reconocer que se detecta una laguna importante en el conjunto del manual, pues carece de un capítulo sobre la ciencia en Hispanoamérica, pero es más, olvida toda una bibliografía consultada por Alexander y que es relativa a decisivas fuentes primarias, estadísticas, informes y estudios que sucesivamente recibió nuestro autor durante el viaje americano y que eficientemente manejó en sus estudios. Toda esa imprescindible bibliografía permanece a falta de riguroso estudio en los mismos archivos americanos, y no precisamente norteamericanos. Por otra parte, el manual contiene capítulos con gran elaboración de materiales, tanto en sentido sintético como en lo que se refiere a interpretaciones. Pero también hay algunos capítulos, al comienzo de la obra, redactados con sesgo subjetivo y que se sirven de calificaciones estereotipadas que además incluyen a veces alguna modulación negativa (“der mutmassliche Entdecker Kolumbus”, p. 45), lo cual sin embargo queda delimitado pues no suele aparecer entre las páginas de las publicaciones científicas procedentes de la Academia de Berlín. La mayor parte de los capítulos destacan por su objetividad, su precisa determinación expositiva y la riqueza de su síntesis, según se comprueba fácilmente mediante la lectura de las contribuciones de todos los miembros actuales o eméritos del equipo de trabajo del Centro de Investigación de Humboldt de la referida Academia berlinesa (P. Werner, I. Schwarz, U. Leitner, T. Kraft, U. Pässler, etc.) y otras muchas aportaciones brillantes, como la de Drews (“Examen critique”), etc. Pese a la distribución de materia entre las contribuciones, finalmente se produce, como quizás no podría ser de otro modo, alguna repetición de datos inadecuada al primor del manual. Las enseñanzas y reflexiones que se ofrecen, y también alguna que otra opinión, se realizan en general desde la formación especializada de cada autor, es decir de manera fundamentada, pero también se da el caso de argumentos sociológicos repetidos. En este sentido, se detecta alguna ausencia notable, como la del artículo dedicado a la recepción de Alexander Humboldt en Latinoamérica, que de hecho se ocupa sólo de México y por tanto deja en la sombra otros países, pudiendo inducir a error a un lector no especialista, que es el preferente de este tipo de obras.

…..Zeuske aporta la visión de la historia total de Humboldt y desciende a aclaraciones acerca de la represión napoleónica contra los esclavos de Santo Domingo (1801-1803) y el castigo tras la revolución de esclavos en la isla francesa de Haití (1804) (p. 150). Trabant se detiene en el obsequio de Alexander a su hermano Wilhelm de doce gramáticas de lenguas americanas recogidas en el viaje americano, que Vater cita en Mithridates, si bien el autor no menciona después a Lorenzo Hervás, que en general es la principal fuente. Knobloch alude al método empírico de relación aritmética del trabajo humboldtiano en las disciplinas de las ciencias de la naturaleza y las matemáticas. Bernecker recoge la crítica abierta de Humboldt, en sus diarios, a la lacra de la esclavitud y al fenómeno del colonialismo, pero no así y en esa dimensión en su cuantiosa obra publicada (158). Humboldt realizó un balance crítico del poder colonial, pero esto no lo concretó en medidas propias de su esfera política como diplomático y asesor. Los autores hablan del colonialismo español, pero no del europeo ni del colonialismo francés, británico, amén del holandés y portugués. Se recuerda que tampoco fue Humboldt quien sugirió el movimiento de independencia, sino que se le considera más bien un representante de las reformas de la monarquía española (161), un personaje que en su viaje observa las tendencias y la realidad de estos territorios antes de la independencia. Cierto es que la esclavitud no es una institución española (162), sino una institución antigua que reaparece en el curso de la historia, cuyas raíces se siguen estudiando y que ha resurgido en la actualidad, en el siglo XXI.

…..En lo que se refiere al estudio de la herencia de Humboldt se alude a la difusión de las traducciones de sus obras a muchas lenguas. En cuanto a la preparatoria del viaje, se realiza una incursión breve pero transcendental sobre las condiciones de obtención por Alexander del permiso de España para acceder a los virreinatos hispanoamericanos. No aparece sin embargo mencionado el “Diario de Humboldt en España” (de U. Leitner), si bien se contextualiza la preparación del viaje en Madrid, en sus diferentes coordenadas, y se menciona a Cavanilles, a Clavijo y a los astrónomos y marinos españoles del momento. Un capítulo de actualidad e interés es el referido a las amistades y contactos berlineses. Otro capítulo hace repaso de las exposiciones más importantes realizadas sobre Alexander. Finalmente, se ofrece un capítulo revelador sobre la importancia de la coherencia editorial en la actual proyección digital de Humboldt, en el cual se advierte de nuevos horizontes avalados por la homogeneización de criterios de reedición de la obra humboldtiana. Esta edición, de carácter híbrido, por así decir, contiene correspondencia, documentos manuscritos del legado y la compleja documentación de los diarios (americano y ruso-siberiano). La interfaz que se ha diseñado permite estudiar en paralelo textos manuscritos, textos en facsímil, ediciones varias y demás.

…..Con la agudeza que le caracteriza, el profesor Omar Ette da etiqueta a lo que se quiere denominar “ciencia humboldtiana”, mediante una terminología que ha ido madurando a lo largo de muchos años. En este sentido, reúne conceptos relativos a ciencia con orientación ecológica, calificada de manera curiosa como ciencia “transareal” (es decir, global, planetaria, de múltiples perspectivas y relaciones), cosmopolita, intercultural, interconectada, fractal en su visualización y visibilidad, intermedial y transmedial, política y democratizadora. Los diversos artículos de Ette se hallan dispersos en el manual a modo de lecciones magistrales y son fuente de inspiración o recolección de nuevas etiquetas o marbetes y fórmulas que proporcionan o facilitan una cierta enseñanza sobre la vida, obra, huellas y recepción de Humboldt, en especial, en Alemania.

…..La obra contiene un exceso de anglicismos y de terminología característica de los estudios culturales y sociologistas anglosajones o norteamericanos. Hay un uso redundante y conceptual y lingüísticamente inapropiado de términos, por ejemplo cuando se trata de referir simplemente el largo viaje de Humboldt a Hispanoamérica, que duró aproximadamente cinco años (transkontinental). Alexander no estuvo en Indonesia ni en las islas Filipinas, ni realizó el trayecto del Galeón de Manila ni dio la vuelta al mundo. Hay un excesivo uso de compuestos como Weltgeschichte, Weltbürgertum, Welthandel, un redundante y por ello gratuito e impropio uso del término “global” o del término planetarity, cuyo empleo suele carecer de especificidad y en consecuencia provoca confusión al lector o le introduce en una esfera propia de lo imaginario, o quizás incierto o no mensurable.

…..Así como muchas de las obras de Humboldt quedaron inacabadas y poco a poco se configuraron como parte de un proyecto superior, este manual si bien aspira en sumo grado a una proyección poliédrica, da muestra de una ausencia notable que ya se ha señalado, aun dada la longevidad de Humboldt, el desarrollo científico del siglo XIX.  La obra resulta desequilibrada por cuanto no afronta los temas propios e inocultablemente americanistas, los cuales fueron el desencadenante de la carrera internacional de Alexander y su prestigio científico. El viaje humboldtiano fue un viaje auténtico, una expedición científica a territorio español de ultramar (1799-1804), realizada gracias a la apertura y consideración de la corte española con un científico alemán muy joven y en virtud de la magnanimidad de quienes lo acogieron allá, entre otras razones y sobre todo por el aval gubernativo de que se sirvió. A su regreso en 1804, Alexander se convirtió en una celebridad. En algún artículo del manual se da a entender que todo el mérito del viaje pertenece a Alexander. Si bien construyó lazos sociales y de amistad en Hispanoamérica, esas relaciones se le abrieron precisamente gracias al salvoconducto especial, que propició fuera recibido sucesivamente por los gobernantes y las élites de cada ciudad, que generosamente le facilitaron todo tipo de acomodos, medios y documentación.

…..Es de notar que algunos autores emplean la toponimia americana actual, pero no la histórico-geográfica de Humboldt. Este es uno de los problemas del manual, que además no explica fielmente el itinerario de países por los que Alexander transitó en su viaje americano. Solo Kraft y Bourguet emplean el término “Hispanoamérica” y “virreinatos” (hispanoamerikanischen Vizekönigreiche), que es la denominación exacta y que los americanistas por tanto utilizan para designar los territorios de habla española que fueron posesiones en ultramar de la monarquía hispánica. “Latinoamérica” es una denominación posterior, que incluye además los territorios donde se hablan lenguas derivadas del latín, es decir, español y portugués, pero también francés, aunque muy reducido, pero no incluiría Guyana ni Surinam. “Iberoamérica” hace referencia al conjunto de países de América de habla española y portuguesa, esto es ibéricos, por lo que incluye a Brasil, además de España y Portugal (Diccionario panhispánico de dudas). Los autores emplean la toponimia siguiente: Nuevo mundo (Neue Welt), trópicos (Tropen), Imperio español, países del Imperio español, América, regiones equinocciales, América ibérica, continente sudamericano, Caribe, Nueva Granada, actual Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Cuba, México, colonias, Tierra Firme. Todo ello, en una obra de este tipo, sólo puede conducir a la confusión del lector. Prácticamente no aparece en la obra la toponimia histórica de la que se sirve el propio Alexander en sus obras. Los contenidos del manual están sin duda diseñados para un público alemán y no especializado, o para la divulgación, lo cual explicaría en alguna medida, aun no justificable, la ausencia de alguna perspectiva acorde al mundo cultural o científico hispanoamericano. A este propósito, todo parece indicar que una participación algo abierta a la colaboración, incluso reducida, de estudiosos americanistas, o a algún sector académico de éstos, numerosos y destacados, ya historiadores o antropólogos, cuando menos hubiese salvado tan grave deficiencia. En la obra no se habla de la esclavitud en Norteamérica ni suficientemente de Thomas Jefferson y la esclavitud, si bien se dejan entrever los datos, las estadísticas y la cartografía de Estado que Humboldt facilitó al presidente norteamericano, quizás de forma ingenua (p. 44). Cuando el Imperio español se desmembró, comenzó la rápida extinción de etnias y de lenguas indígenas. Hubiera sido de gran interés advertir, aun brevemente, de ello, y quizás incluso referir sus razones y consecuencias.

…..El manual pone de manifiesto especial interés en subrayar una perspectiva unilateral negativa del colonialismo español, que consiste entre otras cosas y matices muy importantes en ocultar que la legislación, las únicas leyes de protección de los indígenas que existieron en América fueron desarrolladas precisamente por la política de la Corona española. O por ejemplo, no se menciona en lugar alguno a Francisco de Vitoria, el catedrático de la Escuela de Salamanca fundamentador del Derecho internacional moderno. ¿Es meramente una importante distracción del manual el no mencionar con claridad los países europeos que poseyeron colonias? Así Francia, Inglaterra u Holanda (se mencionan una sola vez, en la pág. 50), ni se da cuenta de las durísimas palabras de Alexander a propósito de la acción de esos países. En algún que otro capítulo, que no nos demoraremos en particularizar, existe evidente desconocimiento de los estudios de imagología y comparatística, siendo que  de la manera más simplista se hace negativa calificación de la colonización española. Sea como fuere, todo parece indicar que el manual promueve, en algunas de sus partes, la inculcación terminológica mediante el estereotipo como cliché verbal dirigido, siguiendo pues patrones lingüísticos conocidísimos de intervención ideológica, patrones promovidos durante buena parte del siglo XX por las corrientes totalitarias y actualmente reformulados en los canales de la comunicación digital mediante los proyectos de la “posverdad”. Así, por ejemplo, cupiera pensar de la serie terminológica correspondiente en nuestro manual al campo léxico-semántico del imperialismo colonial español: “colonias americanas de España”, “funcionarios coloniales”,  “dominadores españoles”, “sociedad colonialista”, “ciudades colonialistas”, y similares. Esto se ratifica en el hecho de nunca efectuarse versión bilateral alguna, ideologizada o no. También cabe argüir, de manera técnicamente más que razonable, la ausencia de una metodología comparatista, o incluso simplemente lingüística, capaz de detectar el hecho de que los campos léxicos de calificación que funcionan como clichés ideológicos de manera permanente en un único sentido peyorativo y concluso, son inadmisibles, pues nunca conducen, como ocurre en el manual, a comparar opciones teóricas, o simplemente históricas distintas y, mucho menos, sus consecuencias.

…..Los hechos del descubrimiento de América son considerados tarea europea. No se especifica la iniciativa española, mas por el contrario se acusa a esta iniciativa, sin resquicio de considerar otra potencia colonial, como gran poder de “conquistadores”, “esclavistas”, “fanáticos”, con “ambiciones únicas de fiebre del oro”, de “destrucción”. Dado que estos capítulos se contextualizan en Europa y en el resto del mundo, hubiera sido la lógica correcta plantear o discriminar la responsabilidad de esas lacras respeto del conjunto de los países europeos o respecto de Francia, Inglaterra, Portugal, Holanda y, sobre todo, el posterior Estados Unidos de América. Es históricamente conocido que Francia desempeñó un importante papel como potencia esclavista, o que las fuerzas napoleónicas fueron aniquiladoras en fecha relativamente reciente o muy posterior al descubrimiento americano. Es importante indicar el caso francés en razón de su relación o la opinión documentable en los escritos de Alexander. Sin embargo, de las críticas de Humboldt a las colonias francesas no hay constancia en nuestro manual, se obvian o tamizan so pretexto de que pertenecen a una sociedad ilustrada que ha vivido la Revolución francesa…

…..Es de saber que un hecho incontrovertible para el caso es el punto de partida “colonial” hispánico, inscrito en la condición indiscutible del indígena como hijo de Dios y por ello hermano del colonizador, con todo lo que esto significa y la consecuencia patente de la evangelización y supervivencia de la población indígena al amparo del criterio y la legislación “colonial”. Esto, por otra parte, tiene su correspondiente consecuencia en la dimensión histórica y el estado actual de las poblaciones de la “colonia española”. O sencillamente, véanse la documentación histórica y las estadísticas. Es decir, tómense en cuenta el hecho colonial, la evolución de las poblaciones indígenas y su estado actual en las diferentes naciones de las Américas. En fin, es incomprensible cómo puede efectuarse un estudio americanista, aun limitadamente asumido desde un criterio individualizado del objeto como es el ejemplo humboldtiano, sin decir nada, entre otras muchas cosas y por limitarnos a la objetividad del pensamiento textualmente formado, de las doctrinas e ideas promovidas por los filósofos de la Escuela de Salamanca. Dicho lo cual, también es preciso observar que el manual efectúa una exposición relativamente muy clarificadora de la guerra entre Estados Unidos y México tras la independencia.

…..Para concluir, no podemos dejar de preguntarnos acerca de la ideología que sustenta la dirección de este manual, así como, amplificando rentablemente al conjunto de su contexto cultural coetáneo, acerca de las evoluciones del progresismo intelectual en los ricos países occidentales, acerca del nuevo populismo izquierdista que además sólo consiente en la imposición extremada y unilateral de querer subrayar, al otro lado, un generalizado populismo derechista. Existe en todo ello un grave y sonrojante simplismo de unilinealidad ideológica, pero un simplismo maniqueísta que persiste en la utilización de las falacias históricas aprovechándose arteramente del usual desconocimiento en materia histórica especializada del público común; un simplismo, incapaz de enfrentarse no ya a la permanente manipulación y redifusión históricamente propagada por la “leyenda negra” difundida contra el gran aspecto positivo de la obra española en América, sino tan siquiera incapaz de dar cuenta en su propio campo de la propia genealogía estalinista o más reciente chavista. ¿Subsiste aquí un problema político, acaso de ideologización, quizás psicoanalítico, intelectual….? Son necesarias verdaderas respuestas de razón y documento, no ideologismos, pero la actual evolución de la universidad occidental, salvo algunas importantes excepciones, no es precisamente la más favorable para ello.

.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s