RETROSPECTIVA. SEVERA CRÍTICA A LA CRÍTICA ANGLOSAJONA: TERRY EAGLETON

REVISTA DE REVISTAS. Autor: Davide Mombelli
Vol. 1 / enero 2019

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El pensamiento anglosajón, o inglés, o escocés si se atiende a los llamados “viejos filósofos escoceses”, desempeña una función clave en la cultura teórica y filosófica moderna. Las corrientes del denominado Empirismo inglés constituyen un haber temprano y decisivo de la renovación prerromántica tanto como ilustrada. De hecho, el Empirismo, ya intuicionista o ya analítico, representa la base de la crisis epistemológica que dio oportunidad a la refundación kantiana del pensamiento moderno como crítica del conocimiento. Qué duda cabe, por lo demás, que el género moderno del Ensayo, al margen de Montaigne, es en la tradición inglesa donde encontró el gran cauce de una realización que característicamente alcanza hasta el siglo XX. Aún cabe añadir cómo la filología clásica de la primera mitad del siglo XX significa, como es bien sabido, el relevo de su precedente germánico y una aportación irremplazable al saber filológico. Pues bien, toda esta inteligencia y patrimonio intelectual está siendo dilapidado en nuestro tiempo a pasos agigantados. Quienes hemos tenido gran admiración por tantos personajes y obras de esta creación cultural, hoy sin embargo estamos profundamente preocupados. El mundo anglosajón, a impulso norteamericano sobre todo, está llevando a cabo en la actualidad y desde hace varias décadas el más asombroso barrido de una cultura profunda que quepa imaginar. Esto, al menos en parte, tomó el nombre de Cultural Studies. Pero también cuenta con posiciones varias en juego, a veces individualidades, como es en ocasiones el caso prominente del autor que aquí nos trae y tomamos por objeto de la presente ‘crítica de la crítica’, Terry Eagleton. Creo que habremos de volver sobre este problema, en el intento de seleccionar comentarios o reseñas valiosas y que hayan sido capaces de dar en la diana del grave problema. Por el momento ofrecemos dos ejemplos muy diversos, incluso en el soporte, de Landau y Maestro, desde luego complementarios y notablemente incisivos.

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I. Eagleton, Terry, Dulce violencia. La idea de lo trágico, Trotta, Madrid, 2011, 383 pp.

Publicado en Analecta Malacitana, XXXVI, 1-2 (2013).

A casi una década de la publicación de la versión original de este libro de Eagleton, se nos ofrece ahora en versión española. Libro extenso y problemático que se diría innecesario a no ser juzgado desde ciertos criterios de la actualidad política de nuestro tiempo, criterios planteados por el autor con voluntad de independencia y deseos de epatar a diestra y siniestra: epatar a historicistas, posmodernos, cristianos y quizás sobre todo a “izquierdistas” actuales en general. También es verdad que a día de hoy, el izquierdismo, y quizás nunca mejor usado así el término, al modo que hace el autor, raya en lo ridículo cuando no en otras cosas y proezas sindicales. Aunque en el fondo aquello que el autor se propone a su modo –he ahí el intríngulis– es una propuesta para la mejora o salvación del marxismo. Y para ello se ha ido a la teoría de la tragedia. Y así surge el grave problema del libro. Porque si Eagleton escribe libros ya útiles, ya interesantes, y lo hace habitualemente, sin embargo hay ocasiones en que el asunto, o el asunto en su más específico sentido, y en el problema estético de la tragedia es mucho el sentido, digamos que se le va de las manos. Un problema semejante, y más general si cabe, es el que sucedió con un libro anterior del mismo Eagleton publicado asimismo de manera semejante, por las mismas editoriales, original y traductora, y también con análoga diferencia de años. Nos referimos al otro libro más propiamente de Estética de nuestro autor: La Estética como ideología. Porque es evidente que la Estética en último término es marco y pretexto utilizado arteramente por Eagleton. ¿De manera bienintencionada? Sería mucho transigir, sobre todo teniendo en cuenta los resultados evidentemente manipuladores. No es disculpa que en un momento de la Introducción se diga que el libro es más que histórico un estudio político. Diremos la razón.

    Porque si en La Estética como ideología el título ofrecía de manera bastante precisa aviso de su proyecto ideologizante, ahora en Dulce violencia. La idea de lo trágico no sucede así. La primera parte del título parece hacer llamada de una circunstancia actual, acaso un tanto irónica además, sin embargo la segunda parte del mismo es clara y rotunda: se trata de un libro de Historia de las Ideas, campo de estudio importantísimo de la cultura europea y norteamericana quizás especialmente, y además especificado en el ámbito tradicional de las ideas “estéticas”, pues de pensamiento acerca de lo trágico se trata. Es decir, se trata de Estética literaria y de Poética, terreno que desde Aristóteles pasando por los renacentistas, por Lessing, Hume, Friedrich Schiller, Hegel, Jaspers o Festugière ha ocupado un espacio privilegiado del pensamiento. A casi todos ellos cita aquí o allá y diversamente Eagleton, pero sin conocer propiamente la materia, sin saber de los problemas complejos y profundamente matizados y matizables que no pocas de las inteligencias mayores de Occidente suscitaron en torno a la tragedia y lo trágico. Y éste es ni más ni menos el gravísimo problema del libro. Su autor podría haberse limitado a redactar una reflexión más breve y centrada en la cuestión política que le interesa y conoce mejor, obteniendo un libro polémico, incitador quizás, o sea como fuere no fraudulento. Pero Eagleton ha querido presentarse nada menos que como gran historiador actual de las ideas estéticas, y de paso como su nuevo hermeneuta político, y no puede ser, sencillamente porque desconoce en gran medida casi todo lo fundamental de lo que habla, los textos teóricos sobre los que reiteradamente vuelve y renombra a propósitos descentrados desde el punto de vista de su contenido, como si la reiteración y su final constancia en un posible índice de nombres diera fuerza al vacío teórico estético de su contenido.

                                                                                   J. L. Calvo Landau


II. J. G. Maestro, El hispanismo contra la posmodernidad anglosajona: contra Terry Eagleton