ANALES DE LA CÁTEDRA FRANCISCO SUÁREZ: Historia viva de la Filosofía jurídica y política en España

Vol. 14 / julio-diciembre 2025
REVISTA DE REVISTAS. Autora: Juana María Gil Ruiz[1]

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En ocasiones se producen confluencias especiales. Es este el caso por el cual Anales de la Cátedra Francisco Suárez celebra que Recensión. Revista Internacional de Ciencias Humanas y Crítica de Libros haya decidido dedicar su número 14, en forma monográfica, a la figura del gran filósofo y jurista granadino que le da nombre. Ciertamente, de la sección Revista de Revistas de Recensión no debían estar ausentes los Anales de Suárez. Estos conforman un fondo que alcanzará de inmediato los sesenta números. Es preciso reconocer que, lamentablemente, no son muchas las revistas de gran relieve jurídico y político que han sido capaces de alcanzar larga vida, cosa que podemos decir tendrá lugar mediante el próximo volumen, actualmente en gestación y que verá la luz en 2026.

Anales de la Cátedra Francisco Suárez (ACFS) es una publicación que, como no podía ser de otro modo, ha librado muchas batallas desde su nacimiento en 1961. ACFS no ha sido una publicación acomodaticia, ni acatado “lo políticamente correcto”, e incluso se ha movido por la tenue línea de la intuición que promueve los cambios filosófico-jurídicos. Digamos que la larga vida de ACFS no ha sido fácil, pero sí honesta con su vocación transformadora y honesta en sus apuestas.

ACFS, revista longeva de alto impacto, con décadas de Filosofía jurídica y política a sus hombros, es obra del Departamento de Filosofía del Derecho de la Universidad de Granada publicada por la Editorial UGR de esta universidad. Hablar de ACFS significa, pues, hablar desde sus comienzos de la Filosofía jurídica y política de nuestro tiempo, su recepción en España y los avatares de las luchas ideológicas que se la disputan como botín de guerra. Hablar de ACFS también significa hablar de una apuesta por la apertura científica, que aunque en algunos momentos pudiera juzgarse de liviana, enmarcada en un contexto de dictadura de las ideas implicaba acogerse a las estrategias “formalistas” para poder salir airosos de marchamos estatalistas. Es de recordar que ACFS acogió en su día las propuestas de investigadores exiliados y también se mantuvo alerta ante cualquier corriente internacional que, aun tamizada de exceso de tecnicismo formal, era susceptible de estar representada en el papel de nuestra revista. No es fácil no traicionar tu espíritu en unas condiciones nada favorables para la supervivencia académica.

Pero ACFS, al igual que cualquier revista jurídica de su tiempo, hubo de travestirse, buscó salidas a cierta asfixia intelectual, pero también bailó la música de la época. En definitiva, la vida de ACFS es fiel reflejo de una España que, cruzada con el impacto del régimen franquista, ha pretendido recuperar, entre espasmos, los ritmos acompasados de una reflexión jurídico-política democrática y de futuro. La tarea no ha sido cosa menor, ni siquiera hoy en día que vivimos “tiempos de libertad”, o que el juego de internet permite sobrevolar la esclavitud de un pensamiento horizontal moribundo. Anteriormente, todo era más artesanal, casi todo constituía una aventura, desde el contacto con un autor “interesante”, la lectura de un manifiesto a modo de conferencia, incluso una nimia “nota a pie de página”. No en vano, las recensiones, las denominadas “noticias de libros” y recopilaciones bibliográficas, quizás hoy superadas por modalidades de las TICs, se configuraban como única vía para conocer determinadas investigaciones, y suponían un esfuerzo casi titánico en eso que hoy gustan llamar “transferencia de conocimiento”. ACFS forma naturalmente parte de esa historia que la ha conformado tal y como es, con sus virtudes y sus defectos, pero podemos decir que fuerte en sus raíces y en su capacidad de proyección.

Quizás ACFS sea un muy buen ejemplo de resiliencia, de saber recomponerse ante la adversidad, de reinventarse en momentos de crisis, de renovación y apuesta por temáticas acordes a los tiempos en que cada uno de sus números ha visto la luz. En sus inicios, en 1961, bajo la dirección del Prof. Agustín de Asís Garrote, comenzó siendo revista semestral; en 1974, bajo la dirección del Prof. López Calera, se optó por la periodicidad anual. El cambio no sólo afectaría a la periodicidad, sino también a su talante. Si en un primer momento, pese a haber nacido ACFS con ciertos aires “desideologizadores”, se dedicaron muchas de sus páginas a filosofía moral escolástica. Será en la década de los 70 cuando el nuevo director opte por los números monográficos frente a la habitual miscelánea. Tampoco es casual, para quienes conocimos al Prof. López Calera, que ese primer número monográfico se dedicara a Hegel. Como tampoco es casual que ACFS consagrara algunos de sus números, así el 29 (1989), a Ilustración y Revolución; o el 30 (1990) a la recepción del pensamiento jurídico y político italiano, bajo la rúbrica Italia, Años 80. Y es que las inquietudes del Prof. Mariano Maresca siempre sirvieron de guía para el buen desarrollo de esa segunda etapa de ACFS.

La revista necesitó reinventarse y adecuarse a los nuevos tiempos. Estos cambios no sólo eran (según se justificaba en el número 32, de 1995) de índole académica afectando a la propia reflexión jurídica, sino que incumbían al objeto de la revista. Se requería una nueva orientación, así como la debida adecuación a los criterios de estructura y funcionamiento que han devenido requisito académico para las revistas científico-jurídicas. El número 32 se erigió en “puente hacia la nueva etapa” que se abriría de la mano de un editor (director adjunto en aquel momento), el Prof. José Joaquín Jiménez Sánchez, quien hubo de ocuparse de la difícil tarea de adaptación a esta nueva época y de adecuación a una diferente manera de entender la reflexión jurídico-política. Pese a todas estas mudanzas, ACFS se propuso “seguir siendo un medio de comunicación en el campo de la filosofía jurídica y política, un instrumento en el que se puedan intercambiar las conclusiones de la reflexión filosófica sobre los problemas que plantea la organización política de la convivencia de los individuos, especialmente de los problemas planteados por el recurso al derecho como instrumento para esa organización”[2]. Estos cambios se materializaron en 1999, mediante el número 33 dedicado a la Democracia en Latinoamérica, y los siguientes (ya sí anuales) abiertos a la revisión del poder de la opinión pública; del orden económico internacional sobre los derechos fundamentales, al Derecho en una democracia cosmopolita; así como a la ciudadanía, a la inmigración y a la educación, entre otros. La interdisciplinariedad destaca, en esta nueva etapa, a sabiendas de que la inconmensurable dimensión de algunos de los problemas planteados no es, en ningún caso, resoluble desde una sola perspectiva, aun siendo la general de la filosofía del Derecho. Se requerían más esfuerzos, nuevas alianzas, nuevos compromisos epistemológicos.

           

Esta tercera época, compleja y enriquecedora estuvo a cargo de otros editores que sin duda pretendiendo ser fieles a la filosofía de la revista y su mejor posicionamiento aportaron su personal impronta en cada número. Baste con echar un vistazo a los números editados por Manuel Escamilla (nº38 a 42, años 2004-2008), Pedro Mercado (nº43 a 47, años 2009-2013) y Juana María Gil Ruiz (que ahora suscribe estas líneas), con los números dedicados a Violencia Institucional de Género (nº48, 2014), Menores y Derecho (nº49, 2015) y el especial ACFS: Uno de cincuenta (nº50, 2016), donde se seleccionaron aquellos artículos y aportaciones internacionales de filosofía jurídica más demandados (Welzel, Kaufmann, Luhman…), especialmente de aquellos números ya agotados y de difícil consulta. La revista también miró en esta ocasión a aquellos investigadores que tuvieron que abandonar España para poder tener voz. ACFS entendía que debía recuperar la figura de Recaséns-Siches, filósofo hispano-guatemalteco, obligado a exiliarse en Méjico a inicios de la Guerra Civil, donde desarrolló buena parte de su trabajo como jurista. Su tesis doctoral La filosofía del Derecho de Francisco Suárez (editada en Barcelona en 1927, y en México en 1947), señalaba, aun por caprichos del destino, a este número especial de ACFS: Uno de 50, en el cumplimiento de 50 números desde que viera la luz en 1961. ACFS acometió posteriormente su compromiso de digitalización de todos sus números y con ello libre apertura a la comunidad científica.

En 2017, ACFS inaugura una nueva etapa –la cuarta- que, oportunamente, coincide con el cuarto centenario del fallecimiento de Francisco Suárez, ahora homenajeado en Recensión. El número 51 se dedica a su pensamiento e influencia jurídica y política; y aprovecha este homenaje para afrontar los nuevos retos planteados por la sociedad universitaria y sus prácticas e indicadores formales de medición de calidad según los usos académico-administrativos, si no se quiere perecer en ese campo. ACFS decidió apostar, además, por un diseño, más sobrio quizás, eliminando las simbólicas imágenes que en portada interpelaban acaso a quienes, con curiosidad, se afanaban por desentrañar mensajes un tanto encriptados.

Sin embargo, y pese a los cambios de aspecto material, ACFS continuó siendo leal a lo que desde sus inicios defendió, según consta en el primer número de la revista de 1961. “Hemos creído que el homenaje más fructífero que podríamos hacer a nuestros clásicos no era el de la mera glosa, sino el de dar cabida bajo su advocación a los nuevos problemas y a las nuevas perspectivas que en nuestros tiempos originan los temas preponderantemente tratados por ellos. Es su ejemplo, su actitud por la que resultan clásicos y no pueden ser pasados de moda, lo que tratamos de imitar y de seguir, sin olvidar tampoco, naturalmente, aquella tarea primeramente indicada”[3].

Tampoco muchas revistas pueden presumir de haber recibido la aportación de algún premio Nobel, caso de Amartya Sen, o de haber sido elegida por el Premio Príncipe de Asturias Jürgen Habermas[4] como atril desde donde proyectar su voz. Quepa recordar el Congreso Mundial de la Sociedad Internacional de Filosofía Jurídica y Social, celebrado en Granada en mayo de 2005, y aquel doble número auspiciado por ACFS donde se recogían las ponencias (Número 39: IVR 2005. Derecho y justicia en una sociedad global) y el diálogo intelectual surgido entre centenares de filósofos del derecho (Law and Justice in a Global Society. Abstracts. Special Workshop and Working Groups, IVR, 2005)[5].

En ese momento de cambio, iniciado por Ana Rubio como directora, y que actualmente me honra continuar, pretendimos corregir una debilidad de la revista, que no era sino reflejo de la situación académica general de nuestra disciplina: la ausencia de la mujer en ACFS, comprobada al elaborar le recopilación bibliográfica del siglo XX[6]. Afortunadamente, la situación ha comenzado a virar, tanto en autoría y temáticas como en la Dirección y Edición[7], los Consejos de Redacción y Asesor. A este propósito es de agradecer el trabajo de quienes han hecho y hacen posible que ACFS siga en la brecha, cumpliendo años, y persiguiendo desde el conocimiento un marco jurídico y político igualitario y respetuoso con el pluralismo. En fin, recuperando el aliento de la revista desde sus comienzos en 1961: “Para todos los que quieran involucrarse en la tarea de investigar y explicar los presupuestos de la paz entre los hombres (es decir, entre los seres humanos), los ANALES abren sus páginas”[8] a la comunidad científica y a la sociedad. Basta con pinchar el enlace https://revistaseug.ugr.es/index.php/acfs/about/submissions


NOTAS:

[1] Catedrática y Directora del Departamento de Filosofía del Derecho de la Universidad de Granada (España). Presidenta de la Sociedad Española de Filosofía jurídica y política.

[2] ACFS, 1995, nº32: Mundialización Económica y Crisis Político-Jurídica, p. 3.

[3] DE ASÍS, A., ACFS, 1961, nº1, Fasc.1.

[4] Habermas presenta por primera vez en ACFS, tanto en versión española como inglesa, su trabajo, “¿Es posible una constitución política para la sociedad mundial pluralista?”, “A Political Constitution for the Pluralist World Society?”, ACFS, 2005, Núm. 39: IVR 2005. Derecho y justicia en una sociedad global. Posteriormente, Habermas la incorporaría en su libro Zwischen naturalismus und religion, bajo el título «Eine politische verfassung für die pluralistische weltgesellschaft?», Suhrkamp, 2005; y volvería a publicarse en lengua inglesa en  Journal of Chinese Philosophy, nº34, 2007, pp. 331-343.

[5] JIMÉNEZ, J.J., GIL RUIZ, J.M., PEÑA, A. (Eds.), Law and Justice in a Global Society. Abstracts. Special Workshop and Working Groups, IVR 22 World Congress, International Association for Philosophy of Law and Social Philosophy, Granada, 2005.

[6] Véase el índice final de autorías, elaborado por RUIZ RESA, J.D., “Anales de la Cátedra Francisco Suárez: Catálogo 1961-2015”, en ACFS, nº50, 2016, pp. 317-398.

[7] En este sentido, debe destacarse a la primera mujer, directora de ACFS, la Catedrática Ana Rubio, durante los años 2011 a 2018 (nº 45 a 52) y la primera editora, la Catedrática Juana María Gil Ruiz, desde 2014 a 2018 (nº 48 a 52) y de Protocolos II, 2022.

[8] ACFS, 1961, nº1, Fasc.1. El paréntesis es mío.


CITA BIBLIOGRÁFICA: J. M. Gil Ruiz, «ANALES DE LA CÁTEDRA FRANCISCO SUÁREZ: Historia viva de la Filosfía jurídica en España», Recensión, vol. 14 (julio-diciembre 2025) [Enlace: https://revistarecension.com/2025/10/04/la-iconografia-de-francisco-suarez/ ]