LA RELACIÓN ENTRE UNA TRADUCTORA Y UN TEXTO

Vol. 15 / enero-junio 2026
RESEÑA. Autor: Ana Alonso González

Selma Ancira, El tiempo de la mariposa, Querétaro, Gris Tormenta, 2024, 107 pp. (ISBN: 978-607-59556-6-7)

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El tiempo de la mariposa es un ensayo escrito por la traductora mexicana Selma Ancira en el que comparte su visión sobre la traducción como proceso creativo y humanístico. Partiendo de su experiencia como traductora de Zorba el griego (Vida y andanzas de Alexis Zorba), novela escrita por Nikos Kazantzakis, guía al lector a través de su viaje creativo y su concepto de traducción.

Para Ancira, la traducción es una comprensión generosa y profunda del texto, además de un acto creativo de escritura. “Supe que […] traducir es comprender. Que traducir es compartir. Y, sobre todo, que traducir es escribir. Y que no se puede escribir de lo que no se conoce” (p. 29). Para cumplir su objetivo de conocer y crear escribiendo, la mexicana comparte su proceso traductológico. En primer lugar, parte de un borrador, que puede llegar a desarrollarse en casi una decena de versiones. Una vez completada esta primera fase, llega un verdadero trabajo de campo, un viaje, tanto figurado como literal, para intentar habitar la materialidad de lo traducido. Finalmente, llega la fase de revisión y pulido, en la que se recomienda contar con la percepción de otras personas.

Por todas las fases anteriores transitó cuando se propuso traducir la novela de Kazantzakis, con la que se había sentido muy unida desde sus inicios como estudiante de griego.  Ancira explica que, para ella, el griego era una lengua anhelada cuya música le había cautivado. Primero se sintió atraída por los clásicos, que acabaron por conducirla a los modernos. Siguiendo esta intuición, durante un viaje a Grecia, consiguió una copia de la novela de Kazantzakis que se propuso leer, aun sabiendo que no la entendería a la perfección. La experiencia de Ancira resulta familiar como motor de búsqueda, de acercamiento a las humanidades y al saber en general, pues a menudo una investigación o creación pasa por una fase de intuición que impulsa a profundizar en un tema: se intuye antes que se sabe.  

Años más tarde, la editorial Acantilado le propuso traducir Zorba el griego. En ese momento, comenzó la indagación para adentrarse en el mundo de Kazantzakis. Antes de traducir siquiera una palabra, se dispuso a leer cuanto le fuera posible del autor y sobre el autor, para poder llevar a cabo la simbiosis posterior. Ancira afirma que cada vez que traduce alguna obra, experimenta una metamorfosis, una parte de su alma toma la sintonía de los textos traducidos. Con cada obra traducida, amplía su diccionario personal asumido que es, en parte, también su identidad.

Una vez imbuida del estilo de Kazantzakis, se dispuso a elaborar un borrador de traducción, con el que pudo identificar los pasajes que más dudas le suscitaban. Con ellos, se embarcó en un viaje a Creta, a fin de descubrir qué realidad geográfica había rodeado al autor al escribir su novela. La geografía no es un mero decorado, sino un verdadero elemento hermenéutico, a partir del cual entender conceptos fundamentales de la construcción de una novela. Así, Ancira llegó a lugares como Knossos, sobriamente rodeado de “montañas sin ningún verdor complaciente, como las amaba Kazantzakis” (p. 71), y al Museo Histórico de Creta, ubicado en Myrtiá, en el que algunas salas replican el estudio que el autor tuvo en Antibes (Francia) en la década de los 50. En el museo pudo resolver dudas, descubrió que algunos de los términos usados por Kazantzkis eran vocablos en desuso, neologismos acuñados por el autor o localismos cretenses. Pero no fue hasta que acudió al café (kafeneio) donde se reunían los hombres mayores de la localidad que terminó de aprehender el sentido de otras tantas palabras, pues más que estudiadas habían de ser vividas.

“Se ha de seguir al autor lo más posible sin caer en la esclavitud […] Porque, cuando el traductor se esclaviza, quien pierde es la traducción” (p. 69). Consciente del reto que suponía reproducir el estilo verdaderamente particular de Kazantzakis, Ancira defiende no caer en rigideces extremas que lastren la traducción. Para ello, desarrolló un verdadero trabajo de campo en su viaje por Creta, entabló relaciones con personas que podrían haber sido personajes de la novela y visitó escenarios de la obra. Vivir la literatura le hizo poder traducirla mejor, pues la obra estaba “corriendo por sus venas” (p. 78).

El proceso de traducción de Ancira se tornó una experiencia colectiva, no solo por la ayuda que recibió en Creta, sino también porque a su regreso, ya de vuelta en Barcelona, repasó su traducción con Kleri Skandami, profesora de griego moderno. Ambas efectuaron una lectura cotejada, pronunciando el español en voz alta Ancira y comprobando el griego Skandami.

Ancira escribe con una cercanía muy acogedora. La lectura es sencilla e invita a querer seguir preguntando a la traductora por su relación con otros de los autores a los que ha traducido, pero, además, invita a reflexionar sobre la tarea del traductor. En el mundo de la emergente Inteligencia Artificial el ensayo de Selma Ancira nos reconforta y demuestra que la traducción literaria es un ejercicio de sensibilidad humana, una irremplazable y delicada forma de creación artística. Si “un traductor literario es un ser que trabaja con su sensibilidad” (p. 97), si un traductor literario sabe escuchar e intenta trasladar mundos frecuentemente perdidos a su realidad, ¿quién si no un traductor sensible (y humano) iba a recorrer literal o figuradamente los pasos de las personas a las que se sigue para traducir?

La responsabilidad de los traductores es empaparse de los textos todo lo posible y abarcar las facetas más humanas de las obras literarias. En el caso de los textos contemporáneos, el viaje se puede efectuar de manera más literal y tangible, pero se trata de una noción aplicable a cualquier texto, por más que miles de años nos separen de ellos.


CITA BIBLIOGRÁFICA: A. Alonso González, «La relación entre una traductora y el viento», Recensión, vol. 15 (enero-junio 2026) [Enlace:  https://revistarecension.com/2026/01/24/la-relacion-entre-una-traductora-y-un-texto/ %5D