ACTUALIDAD DE LA FILOSOFÍA SUARECIANA

Vol. 14 / julio-diciembre 2025
RESEÑA. Autor: Lucas Prieto

Laura Alicia Soto Ranguel, Estudio y actualidad de la filosofía suareciana: ente, libertad y justicia. Prólogo de Mauricio Beuchot. Presentación de Raúl Alcalá Campos, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Estudios Superiores Acatlán, 2024, 429 pp. (ISBN 9786073096232).

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Una simple mirada al título de la obra puede causar extrañeza o suscitar cierto escepticismo ante la ambición del proyecto. Extrañeza por la unión de temas aparentemente independientes; escepticismo porque parece superar los límites de una monografía. La lectura del contenido, sin embargo, justifica su oportunidad y la razón de dicho vínculo y consigue mostrar de manera suficiente lo que propone. En efecto, el discurso está dirigido a mostrar los fundamentos metafísicos (ente) que subyacen a una particular concepción antropológica (libertad) y las implicaciones que tienen en la vida humana (justicia). De este modo, la autora se mantiene fiel al pensamiento suareciano y presenta de modo claro la conexión existente en estos temas. Ahora bien, la obra que reseñamos no se limita a explicar la filosofía del llamado Doctor Eximio, sino que oportunamente (sobre todo en el último capítulo), muestra la actualidad y aplicabilidad de su pensamiento y el influjo que ha tenido en la modernidad. En esta reseña nos limitaremos a presentar de manera general el contenido (destacando algunos conceptos centrales de la argumentación para ejemplificar las problemáticas que aborda) y a señalar algunas observaciones críticas sobre el trabajo, las cuales sin desmerecer acerca de su calidad presentan un margen de mejora.

La obra se inicia con un prólogo de Mauricio Beuchot y la presentación de Raúl Alcalá Campos y consta de tres capítulos, dedicado el primero a la metafísica suareciana, al problema de la libertad el segundo, y a las implicaciones políticas el tercero. Acaso hubiera sido deseable que la autora añadiese una introducción y conclusión a toda la obra, así como a cada capítulo, para mayor claridad argumental y mostrar más incisivamente el hilo conductor de los argumentos.

En términos más concretos, el primer capítulo contextualiza el estudio de la metafísica en la época del granadino y desarrolla uno de los ejes centrales de la obra: la ratio entis. Resulta particularmente interesante el apartado donde explica la posición de Suárez confrontándola con la de Soto y muestra las implicaciones de su doctrina. La discusión buscaba precisar el contenido del concepto de ente, precisando si en metafísica se consideraba según una perspectiva nominal (que mira la esencia) o como participio (que mira el ente desde el ser). No se trata de una mera precisión terminológica, sino que busca determinar cómo el ser entra dentro del estudio metafísico y se relaciona con el ente creado. «Suárez promueve una postura que signifique el ente desde el punto de vista de lo que tiene existencia, pero sin dejar de lado la significación quiditativa o esencial» (p. 60). A diferencia de Soto, para el Eximio el verbo ser pertenece a la esencia de la criatura y esto será un punto importante para desarrollar luego el tema de la libertad. La posición de Suárez, en este sentido revela las implicaciones antropológicas de una posición metafísica y funda lo que será luego su explicación del obrar humano. Este primer capítulo, sin embargo, no se limita a estudiar la ratio entis, sino que se completa con una exposición sistemática y sintética sobre las propiedades del ente y el modo como se divide. En este punto, como indica la autora, se manifiesta también el talante metafísico del filósofo jesuita y la perspectiva desde donde argumenta. En efecto, «es en la causalidad y en el tema de la creación donde debe suponerse la efectividad de la distinción real entre Dios y sus criaturas. Suárez da por supuesto este importante presupuesto y por ningún motivo lo pone en duda, todo lo contrario, se basa en una metafísica de la creación para afirmar que existe una semejanza tal entre el ente real y el concepto de ente» (p. 50).

El segundo capítulo trata sobre la libertad en Suárez en el contexto de la polémica de auxiliis. Dos puntos resultan particularmente interesantes en este apartado. En primer lugar, la noción libertaria de la libertad en el planteamiento suareciano. Como dice el granadino, «el juicio indiferente es la raíz de la libertad» (DM XIX, 4 §7), de modo que la libertad es la potencia para obrar o no obrar puestos todos los requisitos para la acción. En la polémica sostenida en torno al problema de los auxilios divinos, el gran opositor a las tesis jesuitas fue el dominico Báñez, quien señalara esta concepción de la libertad como uno de los elementos problemáticos de sus posturas. Desde el campo jesuita, sin embargo, reprochaban a los dominicos una idea de libertad que parecía conducir inevitablemente al determinismo. Por eso Suárez se esforzará en presentar una noción de libertad que haga justicia a la posibilidad real de efectuación que reside en el hombre. En segundo lugar, Suárez recurre al modelo concurrencial para explicar la armonización causal entre la agencia divina y el obrar libre. «La metafísica de Suárez se opone a considerar a la primera causa como causa de la deliberación humana. El ser humano contiene en sí mismo la potencia para obrar: tal tesis se sostiene de la significación esencial del ente» (p. 137). Como mencionamos previamente, la posición del granadino referente a la libertad humana está soportada en una visión metafísica y la autora muestra acertadamente la conexión entre ambas tesis.

El tercer capítulo, por último, trata sobre el tema de la justicia y la configuración política o social. Este capítulo no solo presenta el pensamiento del granadino, sino que muestra también su influencia histórica (particularmente en México) y la aplicabilidad de sus planteamientos en el contexto actual. Para Suárez la justicia es la base del sistema político y el criterio desde donde debe configurarse la sociedad. Vinculado con la justicia se encuentra el tema de la ley, que no es tanto un precepto escrito, cuanto un acto moral que sigue a una toma de conciencia (p. 199). Esto se muestra particularmente actual cuando queremos pensar una sociedad en la que convive un pluralismo cultural. Este último capítulo resulta particularmente sugerente por la «actualización» que realiza la autora de un sistema doctrinal perteneciente a la segunda escolástica a nuestro mundo contemporáneo. Se presenta con rigor la posición de un autor «antiguo», pero se destaca su virtualidad para pensar el presente.  

Además de la bibliografía, el libro trae como anexo «un índice de nombres que no se encuentra en las ediciones y traducciones contemporáneas, pero sí en la publicación de 1597 y en la edición de Ludovico Vivès. Se trata del Índice de cosas privilegiadas, Index rerum et verborum locupletissimus (IR) [y] dos índices adicionales que no se encuentran en las ediciones o traducciones contemporáneas pero que son de suma utilidad para entender las materias y textos aristotélicos y teológicos presentes en los colegios jesuitas de la época: el Índice Filosófico, Index Philosophicus (IP) y el Índice Teológico, Index Theologicus (IT)» (p. 216). La inclusión de estos índices, que ocupan casi el 50% del total de la obra, resulta máximamente acertado y una herramienta muy útil para entrar en el pensamiento de Suárez.

Con respecto a las observaciones formales, hay que señalar que la obra presenta erratas (por lo demás, difícilmente evitables), pero contiene también algunos errores de ortografía y redacción que convendría haber revisado mejor. Por otra parte, la obra publicada depende de la tesis doctoral de la misma autora («Estructura de las disputaciones metafísicas de Francisco Suárez. Ente y causalidad en la metafísica suareciana»), aunque no aparece referenciada. La utilización del material es una elección muy acertada, pues permite poner a disposición del gran público la propia investigación académica, pero en este caso el procedimiento debería haberse realizado con más cuidado. Así, por ejemplo, el epígrafe “División del ente, lo infinito y lo finito” (y gran parte del capítulo 1) recoge la exposición de la tesis resumiendo algunos puntos o eliminando algunos párrafos, pero sin adaptar la redacción al nuevo trabajo. Esto genera problemáticas referencias que dificultan la comprensión unitaria del discurso. Por nombrar algunos casos, en la p. 81 se menciona «un tema [la causalidad] al que dedicaremos atención en la segunda parte de la tesis», pero lo que se desarrolla en la tesis no responde formalmente a lo expuesto en el segundo capítulo del libro. Hubiese sido conveniente que en la incorporación del material previo se eliminaran las referencias internas para conseguir así una mayor unidad en el discurso.

Por último, me parece adecuado señalar la insuficiencia bibliográfica en el apartado dedicado a la disputa de auxiliis. Evidentemente la obra no pretende estudiar a fondo este problema, pero se trata de un tema de gran actualidad en el mundo académico y no se puede obviar la literatura reciente sobre el tema, que «ha revivido y actualizado» el debate y ha presentado una visión más imparcial y profunda sobre los autores implicados. En este sentido, la presentación de Báñez no recoge la profundidad de su planteamiento (aunque la autora señala acertadamente algunas claves para interpretarlo). Sobre todo, sería recomendable mostrar las diferencias entre Suárez y Molina; aunque claramente el granadino entró en polémica con los dominicos y el tema central, tal como lo consideró Báñez, por ejemplo, efectivamente giraba en torno a la noción de libertad (que Molina y Suárez comparten), hubiese convenido señalar que existe cierta diferencia entre ambos modelos, es decir, que el planteamiento suareciano (más propiamente congruista) no es exactamente el molinista, aunque ambos se oponen al modelo dominico por considerarlo cercano al determinismo.

Como es obvio, estas últimas observaciones no restan valor ni interés al tema del conjunto y la obra es muy recomendable para adentrarse en el pensamiento de un autor «antiguo» pero cuyo influjo perdura hasta nuestros días. Es además muy recomendable y acertada la perspectiva adoptada por la autora, pues realiza un estudio filosófico en el que se muestra la vinculación entre los problemas éticos, antropológicos y metafísicos.


CITA BIBLIOGRÁFICA: L. Prieto, «Actualidad de la filosofía suareciana», Recensión, vol. 14 (julio-diciembre 2025) [Enlace: https://revistarecension.com/2025/09/27/actualidad-de-la-filosofia-suareciana/ ]